martes, 19 de febrero de 2019

Una lectura LIJera



Con las familias
pasa como con las lechugas:
no hay dos iguales.
Esta es la historia de la familia Pinzón,
que habla en verso.
Y esa es solo
una de sus peculiaridades...



Las siglas LIJ hacen referencia a la Literatura Infantil y Juvenil, es decir, a toda esa literatura que tiene como destinatario principal a los jóvenes o a los niños. Pero, también a toda aquella que, sin tener a este colectivo como destinatario, los niños la han hecho suya con el paso del tiempo; como es el caso de la célebre obra de Antoine de Saint-Exupéry, "El principito".

Por lo tanto, al tratarse de una literatura perteneciente a un colectivo específico esta presenta una serie de características determinadas, las cuales vamos a ejemplificar a través de la siguiente obra: "Retrato de la familia Pinzón", de Fran Pintadera, la cual incluye las ilustraciones de Loreto Aroca López.  Se trata de la obra ganadora del decimocuarto certamen de poesía infantil "Luna de aire" en el año 2016. 


En cuanto a la temática encontramos uno de los temas clave en la Literatura Infantil y Juvenil: la familia, el hogar. En este caso, en “Retrato de la familia Pinzón”, tal y como anuncia el título, se nos presenta a esta familia, describiendo a todos los personajes compuestos por los dos hijos, la madre, el padre y el abuelo. También se hace mención de los “que ya no están” como la abuela. Al mismo tiempo se trata de un cuento breve de unas 43 páginas, con rimas en haiku, que es una tipología de poesía japonesa, consistente en un poema breve de diecisiete sílabas, escrito en 3 versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Por ejemplo:

Haiku del abuelo Pinzón.
Cuando era niño,
siempre fantaseaba.
Igual que ahora.

Asimismo, el libro también introduce la temática de la muerte de una manera suave y comprensible para el niño, pues no hay que ocultar ciertos temas a los niños, sino explicárselos de una forma diferente. En este caso lo hace con el llamado:

Haiku de los que ya no están
Cuando se marchan,
algo queda en el aire.
Y en los recuerdos.

Este cuento breve nos muestra anécdotas cotidianas, otra de las características de la LIJ:

Papá Pinzón: el hombre cerilla.
Si repite las cosas dos veces,
se cuece.
Y si le duele la espalda,
se escalda.
Si hay algo que no entiende,
se enciende.
Y si tiene algún dilema,
se quema.

En cuanto a la estructura literaria, encontramos una escasa carga conceptual y una sencillez expresiva:

Primer acercamiento
a la familia Pinzón.
Con las familias pasa
como con las lechugas:
no existen dos iguales.

Las hay de hojas verdes
y de hojas moradas.
También de hojas lisas
y de hojas rizadas.

De gigantes hojas
y de hojas enanas.
Hay hojas que se abren
y hay hojas cerradas.

Asimismo, podemos destacar la repetición de palabras o frases, como sucede en el ejemplo anterior, que se repite todo el rato la palabra “hoja”, u otros ejemplos, como el haiku a la madre, donde se repite la palabra “leer”, que es un incentivo para que el niño asocie la lectura con algo bueno. A su vez, el texto presenta una división en secuencias narrativas cortas y autónomas significativamente, que nos va mostrando en una serie de páginas a los protagonistas de la historia.

En cuanto al diseño que muestra el libro encontramos que junto con la poesía en haiku, forman parte de él, las ilustraciones realizadas por Loreto Aroca. Todo el libro en sí es una ilustración de imágenes explicativas que ayudan a comprender la lectura y a hacerla más entretenida. Es una especie de pictograma, que representa las figuras de los personajes, con gran colorido y de manera muy explicativa. Asimismo, la poesía presenta una letra en tamaño grande para su adecuada lectura.




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