Con las familias
pasa como con las lechugas:
no hay dos iguales.
Esta es la historia de la familia
Pinzón,
que habla en verso.
Y esa es solo
una de sus peculiaridades...
Las siglas LIJ hacen referencia a
la Literatura Infantil y Juvenil, es decir, a toda esa literatura que tiene
como destinatario principal a los jóvenes o a los niños. Pero, también a toda
aquella que, sin tener a este colectivo como destinatario, los niños la han
hecho suya con el paso del tiempo; como es el caso de la célebre obra de
Antoine de Saint-Exupéry, "El principito".
Por lo tanto, al tratarse de una literatura
perteneciente a un colectivo específico esta presenta una serie de
características determinadas, las cuales vamos a ejemplificar a través de la
siguiente obra: "Retrato de la familia Pinzón", de Fran Pintadera, la
cual incluye las ilustraciones de Loreto Aroca López. Se trata de la obra
ganadora del decimocuarto certamen de poesía infantil "Luna de aire"
en el año 2016.
En cuanto a la temática encontramos
uno de los temas clave en la Literatura Infantil y Juvenil: la familia, el
hogar. En este caso, en “Retrato de la familia Pinzón”, tal y como anuncia el
título, se nos presenta a esta familia, describiendo a todos los personajes
compuestos por los dos hijos, la madre, el padre y el abuelo. También se hace
mención de los “que ya no están” como la abuela. Al mismo tiempo se trata de un
cuento breve de unas 43 páginas, con rimas en haiku, que es una tipología de
poesía japonesa, consistente en un poema breve de diecisiete sílabas, escrito
en 3 versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Por ejemplo:
Haiku del abuelo Pinzón.
Cuando era niño,
siempre fantaseaba.
Igual que ahora.
Asimismo, el libro también introduce la temática de la
muerte de una manera suave y comprensible para el niño, pues no hay que ocultar
ciertos temas a los niños, sino explicárselos de una forma diferente. En este
caso lo hace con el llamado:
Haiku de los que ya no están
Cuando se marchan,
algo queda en el aire.
Y en los recuerdos.
Este cuento breve nos muestra
anécdotas cotidianas, otra de las características de la LIJ:
Papá Pinzón: el hombre cerilla.
Si repite las cosas dos veces,
se cuece.
Y si le duele la espalda,
se escalda.
Si hay algo que no entiende,
se enciende.
Y si tiene algún dilema,
se quema.
En cuanto a la estructura
literaria, encontramos una escasa carga conceptual y una sencillez expresiva:
Primer acercamiento
a la familia Pinzón.
Con las
familias pasa
como con las
lechugas:
no existen dos
iguales.
Las hay de hojas
verdes
y de hojas moradas.
También de
hojas lisas
y de hojas
rizadas.
De gigantes
hojas
y de hojas
enanas.
Hay hojas que
se abren
y hay hojas
cerradas.
Asimismo, podemos destacar la
repetición de palabras o frases, como sucede en el ejemplo anterior, que se
repite todo el rato la palabra “hoja”, u otros ejemplos, como el haiku a la
madre, donde se repite la palabra “leer”, que es un incentivo para que el niño
asocie la lectura con algo bueno. A su vez, el texto presenta una división en
secuencias narrativas cortas y autónomas significativamente, que nos va
mostrando en una serie de páginas a los protagonistas de la historia.
En cuanto al diseño que muestra el
libro encontramos que junto con la poesía en haiku, forman parte de él, las
ilustraciones realizadas por Loreto Aroca. Todo el libro en sí es una ilustración
de imágenes explicativas que ayudan a comprender la lectura y a hacerla más
entretenida. Es una especie de pictograma, que representa las figuras de los
personajes, con gran colorido y de manera muy explicativa. Asimismo, la poesía
presenta una letra en tamaño grande para su adecuada lectura.



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